El mercado laboral americano regresó con fuerza. Y ese es exactamente el problema.

El pasado viernes 4 de septiembre llegó uno de los datos económicos más importantes del año y llegó con una sorpresa que el mercado tenía que procesar en tiempo real con todas sus implicaciones. La economía americana creó 162,000 empleos en agosto, el mayor número desde marzo y tres veces más de lo que esperaba el consenso de Wall Street, que anticipaba apenas 53,000 nuevos puestos de trabajo. La tasa de desempleo se mantuvo sin cambio en 4.1% a pesar de que la fuerza laboral creció en 683,000 personas en el mes, lo que añade otra capa de fortaleza al reporte porque significa que el mercado laboral absorbió más trabajadores sin que la tasa de desempleo aumentara. Los salarios por hora subieron 0.3% en el mes y 3.1% en el año.

En cualquier otra época, un reporte de empleo con esas características sería una noticia para celebrar. En el entorno actual, con la inflación todavía por encima del objetivo de la Fed, el conflicto con Irán que regresó esta semana con nueva fuerza y los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años en máximos de 19 años, el mercado laboral fuerte es una señal que complica mucho más de lo que simplifica.

Por qué un buen dato de empleo se convierte en un problema

La razón es directa y ya la hemos explicado en este portal en múltiples ocasiones. La Reserva Federal tiene dos mandatos simultáneos: mantener la inflación cerca del 2% y maximizar el empleo. Cuando el empleo está fuerte y la inflación está por encima del objetivo, el banco central no tiene argumento para bajar las tasas de interés porque la economía no necesita estimulo monetario. Al contrario, un mercado laboral tan sólido puede ser señal de que la economía sigue generando presiones inflacionarias desde el lado del gasto de los hogares.

El viernes, inmediatamente después de publicarse el reporte, los mercados de futuros de tasas de interés subieron la probabilidad de que la Fed suba tasas en la reunión del 15 y 16 de septiembre al 65%, desde el 55% que tenían antes de conocerse el dato. Eso es un movimiento significativo en dos horas. Y con él, los rendimientos del bono del Tesoro a dos años subieron inmediatamente mientras el dólar se fortaleció frente a una canasta de monedas. El mercado de bonos estaba diciendo antes de que cerrara la bolsa del viernes que este dato cambia el cálculo de lo que la Fed va a hacer en doce días.

Los sectores donde el empleo creció y lo que dice sobre la economía

Las barras y restaurantes lideraron la creación de empleo en agosto. El sector de construcción añadió 22,000 empleos. La educación del gobierno local se recuperó después de caídas en meses anteriores. Esos tres componentes cuentan una historia de economía de servicios en recuperación después de los meses más difíciles del conflicto con Irán donde el turismo y el gasto en entretenimiento fuera del hogar se habían moderado.

El dato más revelador, y el que tiene más implicaciones para el sector tecnológico, es el que va en dirección contraria. El sector de tecnología de la información perdió 23,000 empleos en agosto, específicamente en proveedores de infraestructura computacional y procesamiento de datos, servicios de alojamiento web y plataformas de broadcasting y contenido. Esa caída en el empleo del sector de tecnología de la información no es necesariamente una señal de debilidad de la industria. Puede ser exactamente lo contrario: la huella de la inteligencia artificial que está permitiendo a las empresas hacer más con menos personas, exactamente lo que Meta, Amazon y SpaceXAI han estado ejecutando en los últimos meses.

Lo más importante de la semana que comienza

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Esta semana el dato más crítico para definir lo que hace la Fed el 16 de septiembre llega el miércoles 10: el índice de precios al consumidor de agosto. Ese número es el que tiene la mayor influencia sobre la decisión de política monetaria y es el que puede confirmar o contradecir la señal que el reporte de empleo del viernes acaba de enviar.

Si el CPI de agosto muestra que la inflación siguió bajando desde el 3.2% de julio, el mercado puede reinterpretar el dato de empleo de forma más positiva porque un mercado laboral fuerte con inflación cediendo es el escenario ideal donde la Fed puede mantener tasas sin necesidad de subirlas. Si el CPI de agosto sube o se mantiene elevado, la combinación de empleo fuerte y inflación resistente pone sobre la mesa de forma muy concreta la posibilidad de que Warsh anuncie una subida de tasas el 16 de septiembre, algo que el mercado no tiene completamente descontado y que generaría uno de los movimientos más bruscos del año.

El conflicto con Irán añade una capa adicional que hace este análisis más complejo. El petróleo cerró el viernes cerca de $89 después de los ataques americanos a objetivos iraníes del martes y la retaliación iraní que siguió. Eso mantiene el riesgo de que la inflación de energía, que se había moderado durante el verano, vuelva a subir con fuerza en agosto y septiembre si el Estrecho de Ormuz vuelve a operar con restricciones. Si el petróleo supera los $95 esta semana mientras llega el CPI, la lectura para la Fed se complica al máximo.

Lo que el inversor necesita saber para esta semana

Para el mercado de acciones el dato de empleo del viernes establece un entorno de alta incertidumbre para la semana que comienza hoy. Los índices cerraron el viernes con pérdidas moderadas que reflejaron la reinterpretación del dato como una señal de tasas altas por más tiempo. El Nasdaq fue el más afectado, exactamente como ocurre cada vez que el mercado de tasas se mueve hacia condiciones más restrictivas.

Los sectores más vulnerables en este entorno son los mismos que identificamos en los últimos meses. Tecnología de alto crecimiento con múltiplos de valoración elevados es el primer candidato a presión vendedora si la probabilidad de subida de tasas sigue aumentando esta semana. Las empresas de bienes raíces y servicios públicos, que se valúan como bonos y compiten directamente con los rendimientos de los bonos del Tesoro, también están en zona de presión. El consumo discrecional siente la doble presión de un consumidor que paga más en intereses sobre sus deudas y más en energía por el petróleo elevado.

Los sectores que se benefician de este entorno son los mismos de siempre en un ciclo de tasas altas. Los grandes bancos, JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America, tienen márgenes de interés que mejoran cuando las tasas suben. La energía sigue con el viento a favor por el conflicto con Irán. Y la defensa, con el conflicto activo y el gasto militar americano en la región en máximos del ciclo, tiene soporte estructural independientemente de lo que hagan las tasas.

El dato que más va a mover los mercados esta semana, incluso más que cualquier reporte de empresas, es el CPI del miércoles a las 8:30 de la mañana. Si ese número llega por debajo de las expectativas y confirma que la inflación sigue en camino descendente, el mercado puede cerrar la semana de forma más constructiva a pesar del susto inicial del viernes. Si el CPI sorprende al alza, la semana del 15 de septiembre llega con la reunión de la Fed y con todos los activos de riesgo bajo presión simultánea.

La segunda semana de septiembre es exactamente el tipo de semana donde saber leer los datos importa más que cualquier análisis técnico. El empleo fue extraordinariamente fuerte. La inflación todavía no cedió suficientemente. El conflicto con Irán regresó con fuerza. Y la Fed decide en doce días. Cada dato que llegue esta semana tiene el potencial de cambiar el resultado de esa reunión, y ese resultado tiene el potencial de definir la dirección del mercado para lo que queda del año.

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