Alphabet cierra agosto cotizando alrededor de $357, con una subida del 13% en lo que va del año y un rendimiento de casi 98% en los últimos doce meses. Es una de las acciones con mejor desempeño de toda la temporada, y al mismo tiempo está a 13% de su máximo histórico de $408.61 que tocó en febrero pasado. Esa distancia entre dónde está y dónde estuvo resume perfectamente el debate que el mercado tiene abierto sobre Alphabet en este momento.
El negocio que está disparado y el mercado que no le cree del todo
Los números del segundo trimestre que reportó en julio fueron extraordinarios por cualquier medida. Google Cloud creció 82% interanual hasta $24.77 mil millones, liderando ampliamente a AWS y Azure en velocidad de crecimiento. El backlog de contratos de Cloud llegó a $462 mil millones, prácticamente duplicándose en un solo trimestre. Los ingresos totales crecieron 24% hasta $119.8 mil millones. La búsqueda creció 19% con consultas en máximos históricos, desmintiendo la narrativa de que la IA generativa estaba destruyendo el negocio central de Google.
Y sin embargo la acción cayó casi 7% en el after hours de ese reporte. La razón fue la misma que penalizó a Meta y a otras grandes tecnológicas en esta temporada: el gasto de capital. Alphabet guió entre $175 y $185 mil millones en capex para 2026, y el mercado interpretó esa cifra como una declaración de guerra al flujo de caja libre. La empresa pasó de generar flujo de caja libre positivo robusto a tenerlo negativo por primera vez en años, exactamente mientras sus ingresos de Cloud aceleraban de forma extraordinaria. Ese es el dilema central de Alphabet: el negocio más dinámico está creciendo más rápido de lo esperado, pero para seguir creciendo requiere un nivel de inversión que presiona el balance de formas que el mercado todavía no ha decidido cómo valorar.
Lo que Alphabet está construyendo silenciosamente
Lo que hace a Alphabet diferente de sus competidores en esta fase del ciclo de IA no son sus modelos de lenguaje ni sus centros de datos. Es la integración vertical que está ejecutando en paralelo a todo lo demás. Morgan Stanley publicó esta semana un análisis que proyecta que el negocio de TPUs, los chips de IA propios de Google que están siendo vendidos externamente por primera vez, puede generar hasta $200 mil millones en ingresos para 2033. Marvell firmó a finales de agosto un contrato con Google que tiene un valor potencial de hasta $120 mil millones en ingresos para el año fiscal 2033. Ese es el chip que hace posible que Google Cloud ofrezca inferencia de IA a menor costo que sus competidores porque no tiene que pagarle a Nvidia por el hardware.
Al mismo tiempo Google Cloud acaba de lanzar Gemini AI for Finance en asociación con Deutsche Bank y CME Group, y Moody's también integró sus datos de inteligencia crediticia directamente en la plataforma de Google Cloud. Esas no son alianzas de marketing. Son contratos de largo plazo que van a llenar el backlog de $462 mil millones con nombres institucionales que el mercado puede verificar.
La posición estratégica de Alphabet en el tríángulo competitivo de la IA también es única. La empresa es simultáneamente proveedora de infraestructura de nube para Anthropic, accionista de SpaceX con una participación de aproximadamente el 7%, y competidora directa de ambas con sus propios modelos Gemini. Esa posición en todos los lados del mercado al mismo tiempo es lo que hace que el análisis de Alphabet sea más complejo que el de cualquier otro nombre del sector.
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Los riesgos que el mercado tiene bien identificados
El riesgo más concreto e inmediato es regulatorio. El Reino Unido designó a Google Cloud como infraestructura crítica para el sector financiero en julio, lo que significa que el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Conducta Financiera van a supervisar directamente sus estándares operativos, su gestión de riesgos cibernéticos y su continuidad de servicio. Eso añade costos de cumplimiento y puede complicar la velocidad con que Google Cloud puede lanzar nuevos productos en el mercado europeo, exactamente cuando Azure y AWS están compitiendo agresivamente por los mismos clientes.
El segundo riesgo es la competencia en búsqueda. Google Search creció 19% en el último trimestre con consultas en máximos históricos. Pero ese crecimiento está siendo impulsado en parte por las mejoras de IA que Google integró en Search, lo que aumenta el tiempo por consulta y el número de anuncios mostrados. La pregunta que el mercado no ha resuelto completamente es si ese modelo es sostenible a largo plazo o si los usuarios eventualmente migran hacia interfaces conversacionales que no muestran anuncios de la misma forma. Perplexity AI, el buscador basado en IA que ya tiene más de 100 millones de usuarios activos, es la amenaza más concreta en ese frente y está creciendo a una velocidad que Google no puede ignorar.
El tercer riesgo es el flujo de caja libre negativo. Una empresa que genera $119 mil millones en ingresos trimestrales pero tiene flujo de caja libre negativo porque gasta más de lo que genera en capex no es una empresa con problemas. Es una empresa eligiendo invertir su flujo de caja futuro hoy. Pero ese flujo de caja comprometido tiene un horizonte de tiempo que el mercado está evaluando con más exigencia cada trimestre.
Hacia dónde va la acción y qué esperar del sector
El consenso de 40 analistas tiene una calificación de compra sobre Alphabet con un precio objetivo de $402, que implica un potencial de subida de aproximadamente 13% desde los niveles actuales de $357. Ese precio objetivo coincide casi exactamente con el máximo histórico de $408 del que la acción todavía no se ha recuperado.
Para que Alphabet vuelva a esos máximos y los supere, necesita que ocurran tres cosas en los próximos meses. Primero, que Google Cloud en el tercer trimestre confirme que el crecimiento del 82% del segundo trimestre no fue un pico sino el inicio de una aceleración sostenida. Segundo, que los TPUs externos empiecen a aparecer en los ingresos con números que el mercado pueda modelar. Y tercero, que el discurso de Jackson Hole de mañana viernes y la reunión de la Fed de septiembre abran la puerta a que las tasas de interés bajen, porque una empresa con capex tan elevado y flujo de caja libre negativo se beneficia desproporcionadamente de un entorno de tasas más bajas.
Para el sector de Cloud y de herramientas de IA en general, lo que Alphabet dice en los próximos trimestres es igual de importante que lo que dice Nvidia. Si Google Cloud puede crecer al 80% anual mientras construye sus propios chips y los vende externamente, el mercado total de infraestructura de IA es mayor de lo que cualquier modelo actual está proyectando. Y si ese mercado es mayor, todos los proveedores de la cadena, desde los fabricantes de chips hasta los operadores de centros de datos, tienen más demanda disponible de la que ya está descontada en sus precios.
El mercado tiene a Alphabet 13% por debajo de su máximo histórico mientras sus fundamentos más importantes, Cloud, búsqueda y la nueva estrategia de chips propios, crecen más rápido que en cualquier momento de los últimos años. Esa brecha entre precio y momentum de negocio es exactamente lo que los 40 analistas con calificación de compra están señalando. Si la empresa confirma esa trayectoria en octubre cuando reporte el tercer trimestre, el mercado va a tener que decidir si esa brecha sigue teniendo sentido.
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